Esta serie de fotografías es fruto de una exploración de la Organización Defensiva del Pirineo, una red de más de 6.000 fortificaciones semi-enterradas que fueron construidas tras la Guerra Civil española. Las imágenes invitan a descubrir cómo la naturaleza ha perfeccionado el camuflaje inicial de estos búnkeres a lo largo de las décadas, transformando la rigidez del hormigón en formas casi orgánicas mediante la colonización de líquenes, musgos y helechos.
El resultado es una reflexión visual sobre la dualidad entre la serena belleza del paisaje de montaña y la inquietud de un pasado bélico latente.